Propuesta metodológica para regular la transformación del paisaje urbano como consecuencia de las intervenciones de regeneración urbana y de rehabilitación de edificios

Casos de estudio: aplicación práctica en conjuntos residenciales incluidos en el programa OPENGELA

El proyecto se inicia con la Subvención Nominativa otorgada por la Dirección de Planificación Territorial y Agenda Urbana (en adelante DPTAU) del Departamento de Planificación Territorial, Vivienda y Transportes del Gobierno Vasco (en adelante DPTVT) a UPV/EHU, con el fin de desarrollar estudios sobre el paisaje urbano.

El sector de la edificación se encuentra frente a un reto profundamente transformador: conjugar el compromiso social de generar las condiciones de habitabilidad socialmente necesarias, con el deber de reducir el consumo de recursos y la emisión de gases de efecto invernadero a la atmosfera. En este contexto de gran relevancia para el sector, la DPTAU ha puesto en marcha una serie de proyectos para liderar las intervenciones de regeneración urbana en el territorio. Entre ellos, cabría destacar OPENGELA, un programa que busca mejorar la calidad de vida en las ciudades a través de la regeneración urbana mediante la creación de oficinas de barrio que, a modo de ventanilla única, acompañan al vecindario en todo el proceso de rehabilitación de sus edificios; el Inventario de Vulnerabilidad Urbana; o el proyecto “Estrategia de intervención a largo plazo en el parque de edificios de Euskadi”, una primera aproximación para la elaboración de un plan de acción de rehabilitación energética del conjunto de edificios residenciales del País Vasco para alcanzar un doble objetivo: garantizar una habitabilidad socialmente aceptable reduciendo las desigualdades existentes con relación al parque residencial, y cumplir con los objetivos europeos de descarbonización del sector de la edificación para el periodo 2020-2050.

Aunque, por los motivos expuestos, la necesidad de intervención queda fuera de toda duda, es evidente que los procesos de regeneración y rehabilitación afectan de modo significativo al paisaje urbano. La inserción indiscriminada de nuevas y variadas pieles en las fachadas exteriores de los edificios está alterando de forma significativa y, en ocasiones, irreversible, la fisonomía de nuestros pueblos y ciudades. En este sentido, resulta significativo constatar cómo la posible afectación a la imagen compositiva y arquitectónica del edificio a la hora de actuar en su envolvente queda fuera del conjunto de parámetros analizados por las diferentes normativas y herramientas de planificación cuando se establecen los criterios de intervención para conseguir una mejora de la eficiencia energética.

Se observa, por lo tanto, que los aspectos compositivos, tipológicos, estéticos o de valor arquitectónico y urbanístico que pueden verse afectados como consecuencia de la transformación de la piel exterior de los edificios quedan fuera de la ecuación y no son considerados a la hora de regular los diferentes tipos de intervención, salvo en el caso de los edificios o conjuntos incluidos previamente en catálogos de protección debido a su carácter patrimonial en cuyo caso las diferentes normativas optan por la solución más sencilla como es la de excluirlas de cualquier obligatoriedad de mejorar su envolvente exterior.

¿Qué ocurre con los edificios y conjuntos de particular valor arquitectónico que todavía no han sido considerados dignos de protección y en los cuales cualquier intervención puede alterar, de forma irremediable, su “carácter o aspecto”?

Partiendo de la base de la urgente necesidad de su puesta en valor, es aquí donde todos los agentes involucrados entran a menudo en conflicto a causa de las discrepancias que generan conceptos intangibles como la autenticidad, el significado y el valor del patrimonio. La sustitución razonable de materiales, el respeto a la forma, el nuevo lenguaje o la adaptación a nuevas necesidades, entre ellas la mejora de la eficiencia energética, son tan solo algunas de las cuestiones que generan controversia. Debemos proteger lo que es un testimonio de la historia y lo que tiene una calidad arquitectónica reconocible, protegiendo toda la arquitectura contemporánea cualificada, pueda esta entenderse o no como moderna en términos conceptuales y estilísticos. Toda intervención en el patrimonio del siglo XX debería ser racionalmente normada, estableciendo protocolos claros, que exijan la demostración previa de que las actuaciones previstas no mutilan el específico legado formal y tecnológico de la obra.

En el ámbito de la intervención de la mejora energética y tomando como campo de actuación el amplísimo parque edificado durante el siglo XX, es necesario poner el foco en todos aquellos conjuntos y edificios especialmente sensibles a su desconfiguración arquitectónica en la que no solo su aspecto sino también su “carácter” están en riesgo. La mayoría de las intervenciones energéticas se están centrando en la inserción de una nueva piel en la envolvente térmica del edificio al tratarse de un sistema pasivo que, además de mejorar su eficiencia energética, permite el saneado y reparación de sus posibles lesiones aportando, a su vez, una imagen renovada y actual. Las consecuencias de este tipo de intervenciones en aquellos edificios en los que el diseño, la composición y la materialidad de su envolvente tienen un significativo y evidente valor arquitectónico, independientemente de que este haya sido o no oficialmente reconocido, son irreversibles.

Detectado el problema, la DPTAU ha considerado oportuno comenzar a analizar la repercusión que en el paisaje urbano puede tener las intervenciones que se están llevando en el ámbito de la regeneración urbana y la rehabilitación de edificios. Para ello, ha puesto en marcha el proyecto de investigación “Propuesta metodológica para regular la transformación del paisaje urbano como consecuencia de las intervenciones de regeneración urbana y de rehabilitación de edificios. Casos de estudio: aplicación práctica en conjuntos residenciales incluidos en el programa OPENGELA” cuyo fin es, por un lado, desarrollar una metodología global que sirva para regular las posibles intervenciones en materia de regeneración urbana y rehabilitación de edificios en cualquier municipio de la CAPV, y, por otro, ensayar, a modo de caso de estudio, su aplicación práctica en los conjuntos residenciales incluido en el programa Opengela.